MISCELÁNEAS MISCELÁNEAS: ARRIANDO RECUERDOS
"No importa lo lento que vayas, siempre y cuando no te detengas."
- La sabiduría de Confucio

lunes, 25 de mayo de 2009

ARRIANDO RECUERDOS

Por lo general el 25 de mayo amanecía gris y frío.
Teníamos que estar tempranito en la escuela para ir al acto.
El guardapolvo -el mejor que se tenía-bien limpito, almidonado y una escarapela en el pecho. Uno debía ir haciendo juego con él, es decir bañado, bien peinado y los zapatos lustrados.
Para mí, a pesar del ufa!por levantarme temprano, me gustaba asistir a los festejos del cumpleaños de la Patria. (Así con mayúsculas).
Nos reuníamos los alumnos en la escuela en las respectivas aulas. Allí se tomaba asistencia y luego salíamos en caravana hacia la plaza del pueblo. Al frente de cada grado iba la correspondiente maestra. La "Señorita" bien producida,con sus mejores galas, parecía una orgullosa gallina conduciendo a sus pollitos.

La dos cuadras hasta la plaza era un paseo que cubríamos con alegría. Al llegar nos situamos frente al monumento al Gral.San Martín, ubicado justo en la intersección de dos diagonales internas que la cruzan.
Al acto asistían las autoridades del pueblo: el Jefe comunal, el Juez de Paz, el Comisario y el Cura del pueblo. Medio pueblo se daba cita allí.
Se abría el mismo con el Himno Nacional y luego una maestra leía un discurso alusivo a la fecha, seguían después el recitado de poesías por parte de alumnos.
No faltaba el canto a coro de todos los presentes de Aurora. " Alta en el cielo, un águila guerrera audaz se eleva en vuelo triunfal..." sí esa, ¿te acordás?.

Recuerdo que mientras transcurría el acto y en toda su duración el frío que padecíamos era intenso y por momentos temblábamos.

Es que en la plaza el poco sol de la mañana se perdía en la maraña de las copas de los pinos que la poblaban, por lo que su calor no nos llegaba.
Prácticamente estábamos a la sombra, en un suelo húmedo y con brisas de aire en un día frío de otoño.
Pero había algo que nos justificaba y era el rendir nuestro homenaje a una generación de gente que con decisión y esfuerzo habían fundado la Patria.
Terminado el acto salíamos ,ordenadamente, por una de las diagonales donde nos esperaban miembros de la Cooperadora para entregarnos a cada uno una factura de panadería (una media luna ó una tortita negra).
Quizás esto era la mejor parte del día.

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