MISCELÁNEAS MISCELÁNEAS: mayo 2017
"No importa lo lento que vayas, siempre y cuando no te detengas."
- La sabiduría de Confucio

domingo, 21 de mayo de 2017

Paseando

Un fin de semana cualquiera en la gran ciudad, tomados de la mano recorremos los paseos cercanos.
El frenesí semanal se aplaca y la ciudad bosteza en una ambiente de calma como preparándose al descanso reparador de una larga siesta.
El infernal ruido ha desaparecido, las emergencias se tomaron un respiro y mudas están las sirenas, el smog ha perdido vigor y se ha ido desdibujando hasta perderse quien sabe adonde.
Casi no hay gente, pocos colectivos y menos coches de alquiler circulando por las calles.
Caminamos despacio, calladamente y observamos lo que se nos presenta ante nuestros ojos.
Cosas que están siempre ahí y no vemos, no porque no las miremos sino porque miramos sin ver.
El torbellino en que estamos insertos durante los previos días es tal que nadie se detiene un sólo segundo para observar el paisaje que nos muestra la ciudad.
El ajetreado ciudadano deambula exigido por ir a ó venir de a cualquiera sea su destino. La velocidad es primordial, estar antes en la fila de la parada del colectivo, en el andén del tren ó subte, subir primero o bajar primero es casi diríamos cosa de vida o muerte , donde los apretones, empellones, colisiones, y algunas riñas son el alimento diario al estrés galopante que se padece en los días laborables.
Pero hoy es domingo y paseamos de la mano, conversando bajito, sin prisa , disfrutando del tiempo y del panorama que descubrimos como algo mágico.
Si prestamos atención y nos concentramos quizás podamos oír el ruido del silencio , sentimos la tranquilidad del ambiente y nos deleitamos con eso.
Nos detenemos reiteradamente a observar y descubrimos formas nuevas y los colores se hacen más vivos, más intensos que deslumbran nuestras retinas.
La policromía del panorama nos embarga y nos transporta a nuestros recuerdos más hermosos.
Recuerdo cuando niño cono anhelaba ver después de la lluvia el arco iris, como me extasiaba esa visión en el cielo y lo alegre que me ponía, era una pequeña muestra de felicidad.
¿Esta colorida imagen es real, es verdadera ó simplemente es una ilusión ?
Tal vez nuestra dicha nos haga ver las cosas de esta manera; un reflejo del alma gratificada que desborda. 


jueves, 4 de mayo de 2017

La cruda realidad de un jubilado

Me despierto todas las mañanas y doy gracias de estar vivo. Vivo...Listo a emprender la lucha por la permanencia en esta vida, lucho por estar vivo, por vivir diariamente. Pero esta lucha agota, amengua las ganas y las fuerzas enflaquecen y el  miedo se apodera de mi.
Pero me pregunto:¿Que es vivir? Es esto vida, el solo hecho de de cada día, cada hora que pasa me veo envuelto en la disyuntiva de decidir de que cosa me debo privar.

No recuerdo bien, la mente se me nubla y los recuerdos se confunden, al principio era simple ahorrar en la vestimenta, dejar de comprar ropa, total para que si con la que tengo esta bien. Después o también en ese momento, no lo sé, dejé de ir al cine, claro aumentaron   las entradas..., con lo mucho que disfrutaba con las películas y después de la función una porción de pizza con un buen moscato.
Cuando me acuerdo me emociono pero no lloro, que llorar no es de hombres.

Así sin darme cuenta, o sin querer darme cuenta según se mire, fui recortando gastos uno a uno para adecuarlos a mi presupuesto cada vez mas exiguo para llegar a fin de mes.  
A todo esto los achaques físicos que trae la vejes se fueron acrecentando y fui necesitando más remedios que a su vez fueron cada vez más caros,
Me fui privando poco a poco de todas las cosas que hacen que la vida sea placentera y digna de ser vivida. Esta privación me fue aislando y a los pocos amigos que tenía dejé de frecuentarlos y hoy no sé nada de ellos.

Cuanto tiempo hace que no me río, que no tengo un día alegre, tampoco el contexto ayuda con esas noticias de todo lo que pasa allí afuera.
Me parece un sueño  o mas bien una pesadilla lo que sucede y me parece que hay como una epidemia o un virus maligno se a esparcido por todos lados.
Un virus asesino que perturba tanto que el que lo padece es obligado a cometer esos atroces asesinatos a mujeres, a niños y a cualquier cosa que se les cruce en el camino.Un virus violento al que no se le ha encontrado el antídoto.

Volviendo a mi, Tengo mi dignidad dañada por una realidad sin razón, pensar que me dediqué por más de cuarenta años a contribuir con mi trabajo, con el esfuerzo diario y responsable a la grandeza de este país como  tantos hombres y mujeres que abrazaron al trabajo como un instrumento para alcanzar todos los sueños que alguna vez se atrevieron a soñar.
Nada más digno que el trabajo, pero mas digno cuando éste es bien remunerado. Y aquí me vez mi remuneración por el trabajo de tantos años se ve reflejado en una paupérrima jubilación.

Y así cada día, cada hora, los aumentos de  precios de bienes y servicios van erosionando hasta la médula nuestros ingresos y aumentando nuestra angustia no sólo por nosotros, que a esta altura estamos jugados, sino por los que nos siguen - nuestros hijos y nietos- que se merecen una vida llena de oportunidades y no de carencias.

Ojalá esto cambie y se produzca el milagro -creo que solo un milagro nos puede salvar- de bajar la inflación a un dígito y establecer así un equilibrio que nos de estabilidad económica y -la más importante- emocional.
Amén.

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