El espíritu de Navidad

Pienso en navidades pasadas y me pregunto: ¿que nos pasó?
Recuerdo que días previos al 25 se respiraba otro aire, se sentía algo especial.
Una alegría, un estado de gozo, algo muy placentero.
Había euforia en las calles.
Era común saludarnos y desearnos felicidad, aún con desconocidos.
Cierta efervescencia calaba en la mayoría de las personas.
Había problemas pero se disimulaban, no se mostraban esos días.
Ha pasado mucha agua bajo el puente..

Hoy la gente esta triste.
Deambula por la ciudad con el rostro serio y los ojos sin brillo.
Es cierto, soportamos cosas terribles: dictaduras, una guerra, despojos financieros y todo tipo de promesas incumplidas.
Quizás el pueblo cándido, bueno, noble , manso se cansó y dejó de creer.

El mercantilismo y la globalización han hecho su parte.
La apertura violenta y sin anestesia a las libertades, mucho tiempo negadas, han creado en algunos una desafortunada confusión.
La familia como núcleo contenedor tradicional está en vías de extinción. ¿Para bien, para mal?
La rapidez de los cambios marea a una gran parte de la población que ve al esfuerzo en el estudio y en el trabajo como obstáculos para un "exitoso" desarrollo personal.
Para ellos el futuro es hoy.

La inseguridad, flagelo que aparece en escena, acompañada por la droga que vino para quedarse y destruir todo.
Robos, secuestros y violaciones, hechos horribles en muchos casos seguidos de muerte.
Muertes sin sentido aquí y allá.

Pero también aparece la solidaridad .
Gente que se une formando organizaciones no gubernamentales.
Sin afán de lucro, trabajan en restaurar los lazos perdidos en medio de tanta debacle.
Los damnificados por los tantos hechos dolorosos se unen y luchan juntos por una devaluada justicia.
Voluntarios ponen a favor de esas causas todos sus esfuerzos.

Están los de siempre, los que nunca se fueron, los maestros que enseñan con el corazón, los médicos que curan sin importarles si tienes ó no cobertura médica.
Los investigadores, científicos silenciosos que luchan por descubrir la cura a todos los males que aquejan a la humanidad.
Y muchos hombres y mujeres de buena voluntad que no son relevados por ninguna estadística.

¿Como lograr que vuelva a escena el espíritu de la navidad?

Hay que aplicar el freno, pisar la pelota, stop, pausa.
Ver que en lugar de festejar, regalar y recibir regalos, la navidad es en esencia conmemorar el nacimiento del Niño.
Del Niño con destino de Dios.
Aprovechemos para celebrar el nacimiento de nuestra fe, nuestra esperanza y nuestros sueños de un mundo mejor.

Volvamos a la alegría, al apretón de manos y besos generosos.
Miremos a los ojos y compartamos aunque sea solo un momento de felicidad.

Y tú:
No pierdas la oportunidad de encontrarte con tus afectos.
Si estás distanciado de algún amigo: contáctalo.
Si te han dañado: perdona.
Si has cometido errores: discúlpate.
Si estás solo: busca compañía.
Si tu familia esta dispersa: únela.
Lo disfrutaras.
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