CADA COSA EN SU LUGAR


Hay un tiempo para cada cosa y cada cosa debería estar en su lugar.
Razonamiento lógico de un adulto mayor, pero impensado para la camada joven
que supone que los tiempos son únicamente los que ella dispone, y las cosas se deben acomodar solas.

La juventud, aún la más bien intencionada, arremete primero, realiza antes y luego piensa.
Pero su pensamiento es propio de su propia experiencia  o inexperiencia de vida, cuanto más joven, menos trayecto recorrido, menos hechos y circunstancias atravesadas, menos errores y menos aciertos. 

El pensamiento se irá modificando a medida que queme etapas y de cómo las pasó a cada una de ellas.
Su razonamiento crecerá a medida que se vaya nutriendo de cosas nuevas, evaluando los hechos y las decisiones tomadas durante su corta o mediana vida.

A medida que pasa el tiempo se irán dando cuenta de la existencia de un orden universal, natural que rige de una manera nuestro mundo.

JUNTOS POR SIEMPRE


Tómame de la mano y vamos
Las cabezas en alto, las miradas serenas,
Juntos subiendo la empinada cuesta
La esperanza renovada y la felicidad que espera.

Caminando juntos, codo a codo, palmo a palmo,
 Y cuando se cansen nuestras piernas.
cuando el dolor asome, cuando no demos más,
Tómame de la mano y vamos.

Cuando arrecie el frío y la lluvia nos empape ,
Cuando nos cocine el ardiente sol del verano,
Cuando parezca que todo acaba,
Tómame de la mano y vamos.

Cuando las voces agravien
queriendo tu honor o el mío mancillar,
cuando aparezcan las burlas y las risas,
Tómame de la mano y vamos.

Cuando los hijos crezcan y emprendan su vuelo,
Cuando sintamos el frío del nido vacío,
Cuando nos aceche la desesperanza,
Tómame de la mano y vamos.

Cuando el tirano tiempo nos alcance,
Cuando las canas y los achaques lleguen,
Cuando se nos dificulte el andar,
Tómame de la mano y vamos.

Cuando el final del camino se acerque,
Cuando se apague la última luz,
Cuando ya no quede nada,
Tómame de la mano y vamos.


 



Mis pequeños querubines

B risa suave que reanima, R isa y simpatía que alegra, I maginas historias sin lágrimas A lma pura y generosa, N oche estrellada de ver...